sábado, 3 de marzo de 2007

METEN MIEDO

sábado, 24 de febrero de 2007

Cosas mías

Mi padre se muere
11 de enero de 2001

Le miro y no se si está vivo o muerto, los ojos se le están yendo de la habitación, y ni siquiera ronca, su respiración es suave se apaga , se va.

A veces cuando le da el hipo, me da miedo que sea el último día, alguien me contó lo del hipo que aparece poco antes de morir. Pero es tan extraño que no ronque como que no pueda hablar, y esas lagrimas que le salen.

¿Me conocerá?, hoy está mas cerca de la muerte y mas lejos de todos nosotros, lo veo mas plácido y hasta sereno.Ojalá tenga un buen viaje.

No encuentro las palabras.

martes, 20 de febrero de 2007

Eduardo Galeano

El arte para los niños

Ella estaba sentada en una silla alta, ante un plato de sopa que le llegaba a la altura de los ojos. Tenia la nariz fruncida y los dientes apretados y los brazos cruzados. La madre pidió auxilio: - Cuéntale un cuento Onelio - pidió - . Cuéntale, tú que eres escritor.

Y Onelio Jorge Cardozo, esgrimiendo una cucharada de sopa, comenzó su relato:

- Había una vez una pajarita . Que no quería comer la comidita. La pajarita tenía el piquito cerradito, cerradito, y la mamita le decía :" Te vas a quedar enanita, pajarita, si no comes la comidita. " Pero la pajarita no hacía caso a la mamita y no habría su piquito ...

Y entonces la niña lo interrumpió :

- Que pajarita de mierdita - Opinó.

Eduardo Galeano

Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.

Viajaron al sur.

Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.

Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.

Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:

¡Ayúdame a mirar!


Fernando Pessoa

Para ser grande, sé entero: nada
Tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres
En lo mínimo que hagas,
Por eso la luna brilla toda
En cada lago, porque alta vive.

sábado, 17 de febrero de 2007

Cosas mías

Aviso a la familia y amigos de cómo prefiero morir

Prefiero morir lejos de hospitales.

Ahorradme el paseo de las batas blancas con sus tonos compasivos y sus palabras infantiles, ahorradme molestar a compañeros de habitación que quieran distraerse con la televisión o la radio, ahorradme las visitas de familia extraña y conversaciones vacías, abrid la ventana, dejadme respirar el aire y así placidamente dejadme dormir tranquila, sabré por las miradas cuando se acerca la hora.
Y cuando mi cerebro no sea mío, no tratéis de estirar mi tiempo artificialmente.
Enterrad mis dolores y mis miedos en la fosa más profunda y dad lo que de mi cuerpo pueda servir a otros transformando la muerte en vida, y si algo queda esparcid las cenizas a los vientos de La Torna, para que la vinca y el laurel sigan creciendo.

Fragmento de Alfanhuí

“Alfanhuí conocía bien la leña. Sabía los maderos que daban llamas trises y los que daban llamas alegres; los que hacían hogueras fuertes y oscuras, los que claras y bailarinas, los que dejaban rescoldo femenino para calentar el sueño de los gatos, los que dejaban rescoldos viriles para el reposo de los perros de caza.

Alfanhuí había aprendido a conocer la leña en casa de su madre donde también se encendía fuego y supo que el fuego de su maestro era como el fuego de los tios maternos, de los viajeros que llegaban vestidos de gris”

……….”Luego me explicó como era la flauta. Dijo que era al revés de las demás y que había que tocarla en medio de un gran estruendo, porque en lugar de ser, como en las otras, el silencio, fondo y el sonido, tonada, en ésta el ruido hacía el fondo y el silencio daba la melodía.

La tocaba en medio de las grandes tormentas, entre truenos y aguaceros y salían de ella notas de silencio, finas y ligeras, como hilos de niebla. Y nunca tenía miedo a nada.

Rafael Sánchez Ferlosio

lunes, 12 de febrero de 2007

Cuento para días grises

TAMBIÉN ESTO PASARÁ

Había una vez, en un país muy lejano un rey, que gobernaba a su pueblo según sus estados de ánimo. Cuando estaba enojado, su comarca era avasallada por terremotos y tormentas, cuando estaba de buen humor, la comarca se llenaba de sol, y aire limpio y calido... y así de acuerdo a sus estados de ánimo la comarca era gobernada por un sinfín de climas diferentes. La gente de allí preocupada por el destino que los esperaba día tras día, solicitaron que al rey lo viera un hechicero . Por el palacio real desfilaron, magos, hechiceros, bufones y sabios y ninguno pudo lograr que el rey cambiara su forma de gobernar. Un buen día se corrió la voz de que el hombre más sabio del mundo visitaría la comarca vecina. El rey envió llamarlo para que este lo ayudara. Al llegar a la comarca, la lluvia azotaba hacia días la ciudad y toda la gente parecía amargada y triste, el sabio pregunto a un campesino que sucedía y este le dijo que el rey estaba triste y por eso hacia días que llovía y que hasta que el rey no cambiara su estado de ánimo seguiría así. Cuando el sabio llego, tuvo una audiencia en privado con el rey, que duro unas horas. Cuando terminó la entrevista, el sabio le solicitó al rey que le entregara unas piedras preciosas y unos cuantos gramos de oro, para prepararle una cura. Pasó un mes y el sabio regresó a la comarca, y se encontró con una gran tempestad, nuevamente tuvo una audiencia en privado con el rey y le entrego un anillo, hecho con el oro y las piedras preciosas que le había solicitado. El rey le pregunto si esa era la cura y el sabio le respondió: "cada vez que sientas que un estado de animo te gobierna, quítate el anillo y lee la inscripción que lleva dentro", y se marchó. Pasaron los años y la comarca se volvía cada vez mas próspera y el rey parecía estar siempre alegre, las tierras se volvieron fértiles y el clima siempre era bueno. Todos estaban muy intrigados por conocer el secreto pero el rey jamás lo reveló. Así pasaron los años y todo transcurrió en paz y armonía, la gente era verdaderamente feliz y el rey se había curado de su mal.
Cuando el rey murió, uno de sus consejeros, tomo su mano y le quitó el anillo, para leer la inscripción. Para sorpresa de todos el anillo solo decía :"
TAMBIÉN ESTO PASARÁ".

(Autor desconocido)

martes, 6 de febrero de 2007

Momentos felices

Cuando llueve, y reviso mis papeles, y acabo
tirando todo al fuego: poemas incompletos,
pagarés no pagados, cartas de amigos muertos,
fotografías, besos guardados en un libro,
renuncio al peso muerto de mi terco pasado,
soy fúlgido, engrandezco justo en cuanto me niego,

y así atizo las llamas, y salto la fogata,
y apenas si comprendo lo que al hacerlo siento,
¿no es la felicidad lo que me exalta?

Cuando salgo a la calle silbando alegremente
--el pitillo en los labios, el alma disponible--
y les hablo a los niños o me voy con las nubes,
mayo apunta y la brisa lo va todo ensanchando,
las muchachas estrenan sus escotes, sus brazos
desnudos y morenos, sus ojos asombrados,
y ríen ni ellas saben por qué sobreabundando,
salpican de alegría que así tiembla reciente,
¿no es la felicidad lo que siente?

Cuando llega un amigo, la casa está vacía,
pero mi amada saca jamón, anchoas, queso,
aceitunas, percebes, dos botellas de blanco,
y yo asisto al milagro --sé que todo es fiado--,
y no quiero pensar si podremos pagarlo;
y cuando sin medida bebemos y charlamos,
y el amigo es dichoso, cree que somos dichosos,
y lo somos quizá burlando así a la muerte,
¿no es felicidad lo que trasciende?

Cuando me he despertado, permanezco tendido
con el balcón abierto. Y amanece: las aves
trinan su algarabía pagana lindamente:
y debo levantarme, pero no me levanto;
y veo, boca arriba, reflejada en el techo
la ondulación del mar y el iris de su nácar,
y sigo allí tendido, y nada importa nada,
¿no aniquilo así el tiempo? ¿No me salvo del miedo?
¿No es felicidad lo que amanece?

Cuando voy al mercado, miro los abridores
y, apretando los dientes, las redondas cerezas,
los higos rezumantes, las ciruelas caídas
del árbol de la vida, con pecado sin duda
pues que tanto me tientan. Y pregunto su precio,
regateo, consigo por fin una rebaja,
mas terminado el juego, pago el doble y es poco,
y abre la vendedora sus ojos asombrados,
¿no es la felicidad lo que allí brota?

Cuando puedo decir: el día ha terminado.
Y con el día digo su trajín, su comercio,
la busca del dinero, la lucha de los muertos.
Y cuando así cansado, manchado, llego a casa,
me siento en la penumbra y enchufo el tocadiscos,
y acuden Kachaturian, o Mozart, o Vivaldi,
y la música reina, vuelvo a sentirme limpio,
sencillamente limpio y, pese a todo, indemne,
¿no es la felicidad lo que me envuelve?

Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones,
me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice:
"Estaba justamente pensando en ir a verte."
Y hablamos largamente, no de mis sinsabores,
pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme,
sino de cómo van las cosas en Jordania,
de un libro de Neruda, de su sastre, del viento,
y al marcharme me siento consolado y tranquilo,
¿no es la felicidad lo que me vence?

Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselvas;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarse en unos ojos que nos miran sin mancha,
¿no es esto ser feliz pese a la muerte?
Vencido y traicionado, ver casi con cinismo
que no pueden quitarme nada más y que aún vivo,
¿no es la felicidad que no se vende?

Gabriel Celaya

lunes, 5 de febrero de 2007

casas-árbol

Los troncos son los cimientos y las ramas las paredes de estas casas que evolucionan con el tiempo.

Yaiza Martínez.

Arquitectos norteamericanos han concebido un modelo de vivienda que revoluciona el tradicional concepto de construcciones verdes o ecológicas. Proponen construir viviendas usando como material básico árboles vivos, no madera inerte. Los troncos sirven de cimientos y las ramas de paredes, que se sellan con arcilla para aislarlas del exterior. A medida que las ramas crecen, la casa aumenta de tamaño y cambia su aspecto exterior, que sigue la evolución del árbol. Son casas que, al igual que los árboles, son autosuficientes, tienen una larga vida y evolucionan con el tiempo. Un prototipo que se aproxima a esta idea será construido en California para testar el sistema. Por Yaiza Martínez.

Los troncos de los árboles conforman la base estructural de estas construcciones, mientras que las ramas forman un entramado y se convertirían en las paredes y el tejado. Este denso tejido se completa con otras plantas crecederas.

En el interior, un material compuesto de arcilla y paja aisla la construcción de la humedad, cubriendo los huecos que queden en el trenzado. Asimismo, se le añadiría una capa de arcilla, como si fuera yeso, con fines estéticos.

Este material compuesto de arcilla y paja ya se utiliza en algunas construcciones, y se ha demostrado que es eficaz y perdurable. A medida que las ramas crezcan y los trenzados aumenten, la casa podría aumentar su tamaño, así como su capacidad de protección.

Frescor y calor

Mitchel Joachim ha ideado además unas ventanas fabricadas con plásticos cuya base sea la soja, y que por su flexibilidad se adaptarían al crecimiento del árbol con el paso del tiempo.

El agua necesaria para la vivienda se almacena en el tejado y circula gracias a la gravedad que la atrae al interior. Asimismo, el estanque de agua está también “habitado” por bacterias, peces y plantas que consumen residuos orgánicos, de manera que naturalmente el agua se purifica.

El agua almacenada sirve al mismo tiempo para hidratar las plantas y el árbol que forman la casa. Éstos, a su vez, producen un vapor durante su transpiración que se aprovecha para refrescar el hogar. El agua que se obtiene de dicho vapor también se conserva, cerrando así el ciclo del consumo y recuperación del agua. Por otro lado, es posible instalar un sistema de descomposición de materia orgánica que genere cómpost, empleado como abono en agricultura.


Cosas mías

Tengo que limpiar los cristales de las ventanas

Cualquier día dejará de pasar la luz.

¿PARA QUÉ SIRVE LA CREATIVIDAD?

la creatividad puede ser considerada como el antídoto ante el aburrimiento en el vida diaria. Aunque la creatividad no nos conduzca a la fama ni a la fortuna puede hacer algo que desde el punto de vista individual es incluso más importante, puede hacer más vivas, más agradables y más gratificantes las experiencias cotidianas (Csikszentmihalyi, 1996). Si aprendemos a ser creativos en el campo de lo cotidiano puede que no cambiemos el modo en que las generaciones futuras vean el mundo, pero cambiaremos la forma en que lo experimentamos (Csikszentmihalyi, 1996) y eso es un objetivo por el que merece la pena apostar.

Aprender a mirar

José Antonio Marina


Al mirar un cuadro una persona puede percibir un conjunto de manchas de colores y otra puede percibir sugerentes formas de entender el mundo.

Muchas veces la falta de creatividad es más un problema de quienes tienen que apreciarla que de quienes la manifiestan en aportaciones concretas. Csikszentmihalyi decía que lo que frena la creatividad no es siempre la falta de productos, ideas, obras originales y novedosas, sino la falta de interés manifestada por los observadores.

Saber mirar es más difícil de lo que parece. Con frecuencia vemos sólo aquello que está de acuerdo con nuestros prejuicios, miedos o aficiones. Hay un empequeñecimiento del mundo, una mirada en túnel que nos impide ver una parte del paisaje. Les pondré un ejemplo. Un hombre camina por el campo y ve el tronco de un árbol partido por un rayo. El acontecimiento es vulgar, pero este hombre es un poeta, Antonio Machado, y lo que él ve, sin embargo, no es nada vulgar. Lo contó en un poema:

Al olmo viejo, hendido por el rayo

Y en su mitad podrido,

Con las lluvias de abril y el sol de mayo

Algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina

Que lame el Duero! Un musgo amarillento

Le mancha la corteza blanquecina

Al tronco carcomido y polvoriento. ………..

domingo, 4 de febrero de 2007

EL ALMA

Carl Zimmer (Del programa Redes)
la idea del alma, o de algo parecido al alma, probablemente surgió hace mucho tiempo, tal vez hace un millón de años, o unos cuantos cientos de miles de años. Podemos obtener pruebas de esta evolución realizando estudios psicológicos en la gente. Tendemos a ver un agente en las cosas. Nuestros cerebros están programados para entender las intenciones de los otros, pero también podemos llegar a ver una intencionalidad en un círculo que se mueve por la pantalla: si se desplaza de un modo concreto, quizá digamos: «¡Mira, el círculo está persiguiendo al cuadrado!». Así que imponemos un alma incluso en las formas abstractas. Se trata de un instinto muy nuestro. Me parece que es bastante fácil que ese instinto de entender a la gente diera lugar al concepto de alma, y no solamente en la gente; en la Edad Media se creía que incluso los árboles, o las rocas, tenían alma.

Sin duda en el antiguo Egipto creían que el corazón era el centro de la vida, que el alma residía en el corazón. Aristóteles también pensaba que el corazón constituía el centro de la vida. Muy poca gente pensaba en el cerebro como lo hacemos ahora, como el lugar en el que se ubica nuestro sentido del yo, nuestra personalidad, nuestros recuerdos, etcétera. El corazón fue un concepto muy poderoso que estuvo vinculado al alma durante siglos. En la Edad Media, se creía que cada persona tenía tres almas: una en el hígado, otra en el corazón, y luego estaba el alma racional, el alma del cristianismo, que no se ubicaba en ningún lugar concreto porque se trataba de un alma inmaterial. Así que el corazón siguió considerándose como un órgano central en lo relativo al alma, y por eso tenemos imágenes de Jesús abriendo su corazón. De este modo se nos muestra su verdadero yo, porque todos pensaban que allí residía el alma, que lo más recóndito de cada ser estaba en el corazón. Jesús no abre su cráneo y nos muestra su cerebro.

Y entonces llega este médico británico, inglés, Thomas Willis, sobre el que versa tu fantástico libro… él es el primero que dice: «¡todo está en el cerebro!». Y en cierto modo, como veremos, se refería al hecho de que el alma se transforma en carne en el cerebro. Esto es de lo más revolucionario, Afirmaba que la memoria, la capacidad de aprendizaje y las emociones eran en realidad producto de los átomos del cerebro, de la química. Nadie había pensado eso antes. Claro, hoy en día todos pensamos así, lo damos por sentado; pero en el siglo XVII fueron Thomas Willis y sus colegas los que llegaron a esta idea por primera vez. Se trataba de una idea bastante revolucionaria por aquel entonces.

¿Sabes? Puedes modificar tu cerebro tomando una copa de vino… es decir, no es tan difícil modificar el cerebro. La pregunta es: ¿cambiará del modo que realmente quieres? ¿Y es la mejor manera de cambiarlo?

Cosas mías

Otra mujer asesinada
La ONU ha considerado la violencia doméstica contra la mujer como el crimen encubierto más frecuente en el mundo. La última mujer asesinada vivía en mi calle, una calle tranquila.
12 puñaladas, un marido que no soportaba la separación y una mujer menos.
Los infiernos del hogar, dulce hogar.

sábado, 3 de febrero de 2007

Kavafis

A medianoche, cuando oigas de repente
una invisible procesión que pasa
acompañada de exquisitas músicas y voces
no lamentes -en vano- las suerte que pierdes:
tus trabajos perdidos, tus planes
que terminaron en deseos.
Como quien lo esperaba, con valor.
di adiós, a Alejandría, que se aleja.
No te engañes, no digas que es un sueño.
que tu oído se equivoca.
No te engañes en vanas esperanzas.
Como quien lo esperaba, con valor,
como corresponde a alguien que merecía
una ciudad como ésta,
con paso firme acércate a la ventana
y escucha, con profunda emoción,
sin lamentos, sin súplicas cobardes,
como un último placer, los sonidos.
los maravillosos instrumentos, de esta secreta procesión,
y di adiós a Alejandría que así pierdes.

Guillermo Rendueles y la eutanasia

GUILLERMO RENDUELES
G. Steiner, en sus maldiciones a la criminalidad nazi, había deseado que el alemán nunca más sirviese para escribir poemas o trasmitir verdad. Una lengua que había utilizado lemas tan bellos como «El trabajo os hará libres» para adornar la entrada a los campos de exterminio habría quedado inútil para trasmitir verdad o belleza. Para burla de Steiner -también de la justicia histórica- no sólo los usuarios de esa jerga nazi logran ganar el premio Nobel, sino que los eufemismos que sirvieron para encubrir el exterminio de al menos un cuarto de millón de enfermos mentales empieza a presidir el discurso de los intelectuales con certificado progresista del grupo Prisa.

Eutanasia o eugenesia no son términos inventados por la canalla nazi -su debilidad mental no les permitía tal nivel de abstracción- sino que la genealogía de esos términos procede de los grupos darwinistas que lograron plasmar en leyes una reducción de la selección natural. Desde los muy democráticos y socialdemócratas estados del norte de Europa hasta los muy evangélicos Estados Unidos (existe abundante bibliografía de la eugenesia democrática), los sanitarios trataron a sus poblaciones como los ganaderos a sus crías. En Alemania el texto más influyente para abrir camino a la legislación nazi es el muy científico tratado de Binding y Hoche sobre la «Autorización para eliminar las vidas indignas de ser vividas» en el que junto a excelentes estudios epidemiológicos sobre la descendencia de oligofrénicos, se insiste en la piedad para con aquellos seres «espiritualmente muertos», «obligados a sufrir y que implícitamente solicitan un piedad social con su muerte». Tampoco la convulsa España de los años treinta se libró de esta peste. En la muy izquierdista «Revista para la reforma sexual» Hildegart Rodríguez propagaba las virtudes terapéuticas del gas zyclon para eliminar el sufrimiento de las vidas sin valor. Tesis con la aprobación de los más distinguidos intelectuales republicanos. Para mí vergüenza, por compartir ese izquierdismo, idénticas tendencias presidieron los conflictos en la psiquiatría franquista: mientras un psiquiatra militar partidario del exterminio de los rojos, como Vallejo Nágera, se manifestaba contrario a la eugenesia los más ilustres psiquiatras republicanos escribían desde México a favor de la esterilización de los psicópatas.

Los medios adictos a Prisa difunden un versión «light» de la ideología eutanásica: las «noticias» que difunden son casos extremos en los que ninguna persona sensata puede oponerse a la libre decisión personal de matarse. Pero nuestra historia más negra en estos aspectos no es el resultado de las malas intenciones sino de acciones no buscadas con un bien. De ahí que la clave rosa con la que «El País» cuenta la historia de Madeleine resulta tan vomitiva. La muerte es siempre una situación trágica que requiere decoro extremo. Frivolizarla y convertirla en una especie de acompañamiento festivo que se inicia con ofertas de «cava, vino, saladitos o pasteles» y se continua con risas y poesías-chistes, como describe el rotativo mencionado, es tan falso como obsceno. La estrategia para hacer digerible la discusión de una ley no debería propagar tales falacias sino anticipar la caja de Pandora que abre y recordar el uso que se está dando aquí y ahora a la ley del aborto: de una intervención pensada para unos cientos de casos extremos, se pasó al uso por motivos banales en casi cien mil fetos al año. Sí una enfermedad desmielinizante que no es mortal a corto plazo es puesta como ejemplo de motivo justo para una muerte libre y digna ¿el caso de un esquizofrénico defectual que también va a sufrir una enfermedad deteriorante y progresiva, si libremente decide morir, debe ser ayudado? O más fácil todavía ¿la anoréxica o el bipolar que en pleno uso de razón piensen que no es vida digna la sometida a la gordura o la toma continua de fármacos, deben ser autorizados y ayudados en su deseo de muerte? ¿Tiene sentido que la lucha contra el suicidio fuese el lema del último aniversario mundial de la salud mental?

Supongo que es tan fácil como falso argüir sobre leyes que limiten esos casos. Una población con la picaresca como guía moral tal la española, no me cabe duda de que hará prevalecer los resultados no buscados con la ampliación progresiva de casos (yo también conozco estadísticas belgas). Los miles de viejos que hoy se asilan «por no dar que hacer» a sus familias serán serios candidatos a solicitar esa muerte piadosa justificada en la suma de la patologías múltiples que siempre padecen.
Hans Jonas, que vivió en el monstruo, nos exhorta en sus manuales de ética a no correr riesgos innecesarios que puedan comprometer el futuro de las generaciones que nos continuarán. Abrir hoy un diálogo que liberalice la legislación eutanásica supone una de esas temeridades gratuitas. Sin el exhibicionismo que lo acompañó, el caso de Madeleine no supone ningún delito ni problema: ella adquirió el cóctel farmacológico que la mató y supongo que sin la cobertura de «El País» cientos de casos similares se producen cada año. Hoy por hoy en España los cuidados paliativos son estupendos y cualquiera que haya necesitado en Gijón los servicios de hospitalización a domicilio puede dar fe de ello. En idéntico sentido cuando he visto morir a alguien en el hospital, la sedación le ha permitido una muerte dulce.
Los problemas de morir en el hospital se centran en la falta de intimidad, que resulta indignante: la última vez que acompañé a un amigo moribundo mientras él dormía dulcemente sus cuatro últimas horas, su compañero de habitación -que tuvo que estar casi una hora con mi amigo muerto- quería encender la televisión porque no comprendía lo que pasaba. Hablar de eutanasia por parte de políticos cuando no se ha logrado que los enfermos moribundos y sus familias tengan una habitación individual que permita un digno ritual de despedida, supone un acto cínico que recuerda la banalidad del mal de los médicos nazis: no eran sádicos poseídos por el demonio, sino probos funcionarios, simples siervos deseosos de cumplir sus deberes para con el amo-Estado y sus gerentes.


Guillermo Rendueles .Psiquiatra.

Tarta de queso

Ingredientes :

Para una tarta de 6 raciones:

  • 30g. de harina fina de maíz(maizena)
  • 100cc de requesón o queso de Philadelphia
  • 3 huevos(3 yemas y 3 claras por separado)
  • 20g de azúcar
  • 30g de pasas de frutas del bosque.

Elaboración:

1-En un recipiente adecuado (bol) se mezclan el azúcar 50g y la harina, después se añaden por este orden, la nata, el requesón y las yemas. Hay que remover cuidadosamente hasta lograr una mezcla homogénea y muy fina.

2-Aparte, en otro bol, se baten las claras hasta punto de nieve y se edulcoran con los 20g de azúcar. Este merengue se incorpora a la mezcla anterior removiendo con sumo cuidado y siempre en el mismo sentido para evitar que las claras “bajen”.

3-Se forran paredes y fondo de un molde circular de 20 cm de diámetro con pasta brisa(pasta quebrada, se elabora con harina, azúcar, agua, mantequilla y huevo, 80g de mantequilla, 1 huevo, 50 g de azúcar, 200g de harina. La justa cantidad de agua para que la pasta se mantenga ligada porque si tiene mucho liquido endurece al hornear, si tiene poco , desmigará)

Se esparcen las pasas y se rellena con la masa de queso.

Hornea durante media hora a una temperatura de 160ºC . Ya en su punto, se saca del horno, enfría y desmolda.

Requesón fresco, que no esté enranciado o tenga sabor amargo

León Felipe

"Voy con las riendas tensas

y refrenando el vuelo

porque no es lo que importa llegar solo ni pronto

sino llegar con todos y a tiempo"

Bertrand Russell

"Si no tuviéramos miedo de la muerte, no creo que la idea de inmortalidad hubiera surgido siquiera"

Bertrand Russell