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martes, 1 de febrero de 2011
lunes, 5 de julio de 2010
viernes, 18 de junio de 2010
domingo, 14 de marzo de 2010
Reflexión espiritual 134.Teresa Clerc.

Teresa es un nombre que me gusta por razones cercanas. Viene del griego y significa "recoger la cosecha, siega, recolección"/ por extensión, "la que siega o cosecha" . Teresa Clerc,80 años, es una de las fundadoras de “la casa de las babayagas” , merece la pena aprender francés sólo para escucharla.Videos.
Biografía
"Teresa es un poco de poesía, dos notas de humor, una dosis de burla de sí mismo, una pizca de megalomanía, mucha sabiduría y la filosofía de la generosidad. Et encore et toujours une combativité intacte. Y todavía el espíritu de lucha intacto".
lunes, 8 de febrero de 2010
sábado, 5 de diciembre de 2009
sábado, 28 de noviembre de 2009
domingo, 18 de octubre de 2009
domingo, 9 de agosto de 2009
Teodoro Obiang
09.08.2009 - ROSA REGÁS ESCRITORA
EN octubre la editorial 'El Andén' publicará un libro cuyo título es 'Guinea' y que tiene como escenario ese país africano, ahora bajo el yugo de la familia Obiang Nguema, que con el apoyo de las grandes potencias lo ha convertido en un país de esclavos, uno de los más subdesarrollados y corruptos del mundo. Ocupa el puesto 121 en el índice de desarrollo humano de la ONU y su población vive con menos de 20 euros al mes.
Y sin embargo Guinea Ecuatorial produce 400.000 barriles de petróleo al día, exporta 1.000.000 metros cúbicos de madera tropical al año, y su elite gobernante posee el 98% de la renta nacional.
Su actual presidente, Teodoro Obiang Nguema, que lleva 29 años en el poder al que accedió asesinando al antiguo presidente, es uno de los hombres más ricos del mundo en uno de los países donde la gente, con una esperanza de vida no superior a los 40 años, vive en la miseria más absoluta y, lo que es peor, aterrorizada por el poder. El presidente es dueño de todos los recursos del país, de tal modo que los beneficios de explotación de las reservas petrolíferas procedentes de petroleras norteamericanas o chinas, entre otras, se ingresan directamente en sus cuentas privadas. Ha puesto a su nombre o al de algún familiar más de la mitad de los terrenos edificables sin pagar nada por ello, se ha adueñado de salarios que en parte van a parar a sus arcas, se ha quedado con negocios de los guineanos no afines al Gobierno y ha despojado impunemente a sus empobrecidos compatriotas de cualquier bien que posean por el simple placer de hacerlo.
Teodoro Obiang y sus acólitos no sólo son ladrones sino responsables de detenciones arbitrarias, encarcelamientos injustificados, torturas y asesinatos. Se calcula que desde que está en el poder ha asesinado al 10% de la población, y según Amnistía Internacional los detenidos por la policía de Obiang y el ejército son torturados con mutilaciones, rotura de huesos, descargas eléctricas en los genitales o violación de las detenidas, a las que sistemáticamente se les clavan tenedores en la vagina. En 2003, la radio estatal anunció al país que el presidente está en contacto constante con la divinidad y que puede matar a cualquiera sin pedir cuentas a nadie y sin ir al infierno, porque él es Dios mismo. A ese hombre es a quien el ministro Moratinos rindió honores hace unas semanas.
Vergüenza.
El Comercio Digital
EN octubre la editorial 'El Andén' publicará un libro cuyo título es 'Guinea' y que tiene como escenario ese país africano, ahora bajo el yugo de la familia Obiang Nguema, que con el apoyo de las grandes potencias lo ha convertido en un país de esclavos, uno de los más subdesarrollados y corruptos del mundo. Ocupa el puesto 121 en el índice de desarrollo humano de la ONU y su población vive con menos de 20 euros al mes.
Y sin embargo Guinea Ecuatorial produce 400.000 barriles de petróleo al día, exporta 1.000.000 metros cúbicos de madera tropical al año, y su elite gobernante posee el 98% de la renta nacional.
Su actual presidente, Teodoro Obiang Nguema, que lleva 29 años en el poder al que accedió asesinando al antiguo presidente, es uno de los hombres más ricos del mundo en uno de los países donde la gente, con una esperanza de vida no superior a los 40 años, vive en la miseria más absoluta y, lo que es peor, aterrorizada por el poder. El presidente es dueño de todos los recursos del país, de tal modo que los beneficios de explotación de las reservas petrolíferas procedentes de petroleras norteamericanas o chinas, entre otras, se ingresan directamente en sus cuentas privadas. Ha puesto a su nombre o al de algún familiar más de la mitad de los terrenos edificables sin pagar nada por ello, se ha adueñado de salarios que en parte van a parar a sus arcas, se ha quedado con negocios de los guineanos no afines al Gobierno y ha despojado impunemente a sus empobrecidos compatriotas de cualquier bien que posean por el simple placer de hacerlo.
Teodoro Obiang y sus acólitos no sólo son ladrones sino responsables de detenciones arbitrarias, encarcelamientos injustificados, torturas y asesinatos. Se calcula que desde que está en el poder ha asesinado al 10% de la población, y según Amnistía Internacional los detenidos por la policía de Obiang y el ejército son torturados con mutilaciones, rotura de huesos, descargas eléctricas en los genitales o violación de las detenidas, a las que sistemáticamente se les clavan tenedores en la vagina. En 2003, la radio estatal anunció al país que el presidente está en contacto constante con la divinidad y que puede matar a cualquiera sin pedir cuentas a nadie y sin ir al infierno, porque él es Dios mismo. A ese hombre es a quien el ministro Moratinos rindió honores hace unas semanas.
Vergüenza.
El Comercio Digital
domingo, 7 de junio de 2009
martes, 25 de noviembre de 2008
Juan Goytisolo
“El día en que todo haya sido olvidado y nuestros huesos se pudran lejos tal vez el uno del otro, nuestro amor parecerá todavía indispensable y justo frente al azar y la gratuidad de los otros, fortuitos siempre, eventuales, imprevistos, absurdos, a merced de la suerte, arbitrarios, inútiles, siempre aleatorios”
“Señas de identidad”
“Señas de identidad”
viernes, 14 de noviembre de 2008
Reflexión espiritual 34. Efecto Obama
Desde el 4 de noviembre los asturianos parecemos más negros y los norteamericanos mejores personas.
sábado, 4 de octubre de 2008
Examen
La siguiente pregunta fue hecha en un examen trimestral de química en la
Universidad Complutense de Madrid. La respuesta de uno de los estudiantes fue tan 'profunda' que el profesor quiso compartirla con sus colegas, vía Internet; razón por la cual podemos todos disfrutar de ella. Pregunta: ¿Es el Infierno exotérmico (desprende calor) o endotérmico (lo absorbe)?
La mayoría de estudiantes escribieron sus comentarios sobre la Ley de Boyle
(el gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime).
Un estudiante, sin embargo, escribió lo siguiente: 'En primer lugar necesitamos saber en qué medida la masa total del Infierno varía con el tiempo. Para ello hemos de saber a qué ritmo entran las almas en el Infierno y a qué ritmo salen. Tengo sin embargo entendido que, una vez dentro del Infierno, las almas ya no salen de él. Por lo tanto, no se producen salidas. En cuanto a cuántas almas entran, veamos lo que dicen las diferentes religiones: la mayoría de ellas declaran que si no perteneces ellas, irás al Infierno. Dado que hay más de una religión que así se expresa y dado que la gente no pertenece a más de una, podemos concluir que todas las almas van al Infierno. Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos deducir que el
número de almas en el Infierno crece de forma exponencial.
Veamos ahora cómo varía el volumen del Infierno: según la Ley de Boyle,para que la temperatura y la presión del Infierno se mantengan estables, el volumen debe expandirse en proporción a la entrada de almas. Hay dos posibilidades:
1. Si el Infierno se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarán hasta que éste se desintegre.
2. Si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada dealmas, la temperatura y la presión disminuirán hasta que el Infierno se congele.¿Qué posibilidad es la verdadera? Si aceptamos lo que me dijo Ana en mi primer año de carrera ('hará frío en el Infierno antes de que me acueste contigo'), y teniendo en cuenta que me acosté con ella ayer noche,la posibilidad número 2 es la verdadera y por tanto daremos como cierto que el Infierno es exotérmico y que ya está congelado. El corolario de esta teoría es que, dado que el Infierno ya está congelado, ya no acepta más almas y está, por tanto, extinguido; dejando al Cielo como única prueba de
la existencia de un ser divino, lo que explica por qué, anoche, Ana no paraba de gritar ¡Oh, Dios mío!
Dicho estudiante fue el único que sacó sobresaliente.
Universidad Complutense de Madrid. La respuesta de uno de los estudiantes fue tan 'profunda' que el profesor quiso compartirla con sus colegas, vía Internet; razón por la cual podemos todos disfrutar de ella. Pregunta: ¿Es el Infierno exotérmico (desprende calor) o endotérmico (lo absorbe)?
La mayoría de estudiantes escribieron sus comentarios sobre la Ley de Boyle
(el gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime).
Un estudiante, sin embargo, escribió lo siguiente: 'En primer lugar necesitamos saber en qué medida la masa total del Infierno varía con el tiempo. Para ello hemos de saber a qué ritmo entran las almas en el Infierno y a qué ritmo salen. Tengo sin embargo entendido que, una vez dentro del Infierno, las almas ya no salen de él. Por lo tanto, no se producen salidas. En cuanto a cuántas almas entran, veamos lo que dicen las diferentes religiones: la mayoría de ellas declaran que si no perteneces ellas, irás al Infierno. Dado que hay más de una religión que así se expresa y dado que la gente no pertenece a más de una, podemos concluir que todas las almas van al Infierno. Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos deducir que el
número de almas en el Infierno crece de forma exponencial.
Veamos ahora cómo varía el volumen del Infierno: según la Ley de Boyle,para que la temperatura y la presión del Infierno se mantengan estables, el volumen debe expandirse en proporción a la entrada de almas. Hay dos posibilidades:
1. Si el Infierno se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarán hasta que éste se desintegre.
2. Si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada dealmas, la temperatura y la presión disminuirán hasta que el Infierno se congele.¿Qué posibilidad es la verdadera? Si aceptamos lo que me dijo Ana en mi primer año de carrera ('hará frío en el Infierno antes de que me acueste contigo'), y teniendo en cuenta que me acosté con ella ayer noche,la posibilidad número 2 es la verdadera y por tanto daremos como cierto que el Infierno es exotérmico y que ya está congelado. El corolario de esta teoría es que, dado que el Infierno ya está congelado, ya no acepta más almas y está, por tanto, extinguido; dejando al Cielo como única prueba de
la existencia de un ser divino, lo que explica por qué, anoche, Ana no paraba de gritar ¡Oh, Dios mío!
Dicho estudiante fue el único que sacó sobresaliente.
jueves, 21 de agosto de 2008
La ternura
Tiene 90 años y puntualmente pasea todos los días al perro, luego toma la pastilla y cena, nunca va de vacaciones. Ayer estaba preocupado porque el perro cumplió dos años y no sabe quien lo cuidará si le pasara algo.
martes, 20 de mayo de 2008
sábado, 23 de febrero de 2008
sábado, 16 de febrero de 2008
La vida es un derecho no un deber
Domingo, 13 de mayo de 2001
Un derecho de libertad
SALVADOR PÁNIKER
Salvador Pániker es filósofo, escritor y presidente de la
Asociación Derecho a Morir Dignamente.
La eutanasia voluntaria -y subráyese lo de voluntaria- es
sencillamente un derecho humano. Un derecho humano de la primera
generación de derechos humanos, un derecho de libertad. Un derecho
que se inscribe en el contexto de una sociedad secularizada y
pluralista en la que se respetan las distintas opciones personales.
El núcleo de la cuestión es que cada cual pueda decidir por sí
mismo, desde su plena capacidad jurídica y mental, o, en su defecto,
a través de un previo testamento vital, cuándo quiere y cuándo no
quiere seguir viviendo.
El tema no es nuevo. Lo nuevo es hoy un amplio clamor social,
resultado de una mayor conciencia de los derechos del enfermo, de un
envejecimiento de la población y de que la misma medicina es capaz
de prolongar la vida humana en condiciones muy poco humanas. Ello es
que la vida no es un valor absoluto; la vida debe ligarse con
calidad de vida, y, cuando esta calidad se degrada más allá de
ciertos límites, uno tiene el derecho a 'dimitir'. En España, las
últimas encuestas del CIS dan como resultado que casi un 70% de la
población es partidaria de despenalizar la eutanasia activa cuando
el paciente lo haya solicitado reiteradamente por sufrir alguna
enfermedad irreversible con padecimientos insoportables.
Alegan algunos detractores del derecho a la eutanasia voluntaria que
con los adelantos de la medicina paliativa y del tratamiento del
dolor el tema ya está resuelto. A esto hay que contestar que, en
primer lugar, bienvenida sea la medicina paliativa y el tratamiento
del dolor, pero que desgraciadamente queda mucho camino por recorrer
en esta dirección, y que en todo caso la última palabra y la última
voluntad le corresponden al enfermo. Además, la experiencia y las
estadísticas confirman que en las peticiones de eutanasia, mucho más
que el dolor físico cuenta el sentimiento de que uno ha perdido la
dignidad humana. En rigor, cuidados paliativos y eutanasia no sólo
no se oponen, sino que son complementarios. No debe haber eutanasia
sin previos cuidados paliativos, ni cuidados paliativos sin
posibilidad de eutanasia. Más aún, si el enfermo supiese que tiene
siempre abierta la posibilidad de salirse voluntariamente de la
vida, las peticiones de eutanasia disminuirían. Porque esta 'puerta
abierta' produciría un paradójico efecto tranquilizador: uno sabría
que, al llegar a ciertos límites, el horror puede detenerse.
En la actualidad existe todavía mucha confusión sobre qué clases de
eutanasia existen y cuáles son admisibles legalmente. La deontología
médica reconoce ya el principio del 'doble efecto' (acortamiento de
la vida por aplicar medidas adecuadas), y aconseja tener en cuenta
la voluntad del enfermo. Cada vez está más claro que la llamada
eutanasia pasiva no es más que práctica médica adecuada. Ahora bien,
conviene entender de una vez -en contra de las voces demagógicas que
plantean la cuestión en blanco y negro- que, en las situaciones de
eutanasia activa, la alternativa no es entre vida y muerte, sino
entre dos clases de muerte: una rápida y dulce, y otra lenta y
degradante. Por otra parte, allí donde hay transparencia informativa
-caso de Holanda- es donde menos abusos se producen.
Desgraciadamente, en cambio, un gran silencio cubre todavía la
práctica de las eutanasias clandestinas y no voluntarias en la
mayoría de los países. En España sería muy conveniente, a ese
respecto, una verdadera encuesta (libre y sin coacciones) entre
médicos y personal sanitario.
Todo el mundo dice querer respetar la dignidad y la autonomía de los
enfermos. Hay incluso un principio de bioética que lo prescribe.
Ahora bien, ¿cómo puede obligarse a un enfermo a vivir en contra de
su voluntad? ¿Qué hacen con la dignidad los portavoces de la lucha
ideológica contra la eutanasia? Suelen ser esos portavoces gente de
la Iglesia o del Estado, herederos de quienes durante siglos han
sofocado la libertad individual en nombre de alguna coartada
colectiva. A uno le parece respetable que alguien rechace la
eutanasia en nombre de sus creencias religiosas; lo que no es
tolerable es que se quiera imponer esa determinada ideología al
conjunto del cuerpo social. Nuestra sociedad es pluralista. La
dignidad es un valor reconocido, pero que sólo se concreta
individualmente. La vida de cada cual pertenece a cada cual, y,
desde un punto de vista jurídico, debe ser superada la ficticia
confrontación entre derecho a la vida y derecho a la libertad. La
vida es un derecho, pero no un deber. La reciente ley de Holanda,
las iniciativas en diferentes comunidades autónomas de España sobre
'voluntades anticipadas', todo apunta en una misma dirección: es
hora de conceder al ser humano la plena posesión de su destino.
© Copyright DIARIO EL PAIS, S.L.
Un derecho de libertad
SALVADOR PÁNIKER
Salvador Pániker es filósofo, escritor y presidente de la
Asociación Derecho a Morir Dignamente.
La eutanasia voluntaria -y subráyese lo de voluntaria- es
sencillamente un derecho humano. Un derecho humano de la primera
generación de derechos humanos, un derecho de libertad. Un derecho
que se inscribe en el contexto de una sociedad secularizada y
pluralista en la que se respetan las distintas opciones personales.
El núcleo de la cuestión es que cada cual pueda decidir por sí
mismo, desde su plena capacidad jurídica y mental, o, en su defecto,
a través de un previo testamento vital, cuándo quiere y cuándo no
quiere seguir viviendo.
El tema no es nuevo. Lo nuevo es hoy un amplio clamor social,
resultado de una mayor conciencia de los derechos del enfermo, de un
envejecimiento de la población y de que la misma medicina es capaz
de prolongar la vida humana en condiciones muy poco humanas. Ello es
que la vida no es un valor absoluto; la vida debe ligarse con
calidad de vida, y, cuando esta calidad se degrada más allá de
ciertos límites, uno tiene el derecho a 'dimitir'. En España, las
últimas encuestas del CIS dan como resultado que casi un 70% de la
población es partidaria de despenalizar la eutanasia activa cuando
el paciente lo haya solicitado reiteradamente por sufrir alguna
enfermedad irreversible con padecimientos insoportables.
Alegan algunos detractores del derecho a la eutanasia voluntaria que
con los adelantos de la medicina paliativa y del tratamiento del
dolor el tema ya está resuelto. A esto hay que contestar que, en
primer lugar, bienvenida sea la medicina paliativa y el tratamiento
del dolor, pero que desgraciadamente queda mucho camino por recorrer
en esta dirección, y que en todo caso la última palabra y la última
voluntad le corresponden al enfermo. Además, la experiencia y las
estadísticas confirman que en las peticiones de eutanasia, mucho más
que el dolor físico cuenta el sentimiento de que uno ha perdido la
dignidad humana. En rigor, cuidados paliativos y eutanasia no sólo
no se oponen, sino que son complementarios. No debe haber eutanasia
sin previos cuidados paliativos, ni cuidados paliativos sin
posibilidad de eutanasia. Más aún, si el enfermo supiese que tiene
siempre abierta la posibilidad de salirse voluntariamente de la
vida, las peticiones de eutanasia disminuirían. Porque esta 'puerta
abierta' produciría un paradójico efecto tranquilizador: uno sabría
que, al llegar a ciertos límites, el horror puede detenerse.
En la actualidad existe todavía mucha confusión sobre qué clases de
eutanasia existen y cuáles son admisibles legalmente. La deontología
médica reconoce ya el principio del 'doble efecto' (acortamiento de
la vida por aplicar medidas adecuadas), y aconseja tener en cuenta
la voluntad del enfermo. Cada vez está más claro que la llamada
eutanasia pasiva no es más que práctica médica adecuada. Ahora bien,
conviene entender de una vez -en contra de las voces demagógicas que
plantean la cuestión en blanco y negro- que, en las situaciones de
eutanasia activa, la alternativa no es entre vida y muerte, sino
entre dos clases de muerte: una rápida y dulce, y otra lenta y
degradante. Por otra parte, allí donde hay transparencia informativa
-caso de Holanda- es donde menos abusos se producen.
Desgraciadamente, en cambio, un gran silencio cubre todavía la
práctica de las eutanasias clandestinas y no voluntarias en la
mayoría de los países. En España sería muy conveniente, a ese
respecto, una verdadera encuesta (libre y sin coacciones) entre
médicos y personal sanitario.
Todo el mundo dice querer respetar la dignidad y la autonomía de los
enfermos. Hay incluso un principio de bioética que lo prescribe.
Ahora bien, ¿cómo puede obligarse a un enfermo a vivir en contra de
su voluntad? ¿Qué hacen con la dignidad los portavoces de la lucha
ideológica contra la eutanasia? Suelen ser esos portavoces gente de
la Iglesia o del Estado, herederos de quienes durante siglos han
sofocado la libertad individual en nombre de alguna coartada
colectiva. A uno le parece respetable que alguien rechace la
eutanasia en nombre de sus creencias religiosas; lo que no es
tolerable es que se quiera imponer esa determinada ideología al
conjunto del cuerpo social. Nuestra sociedad es pluralista. La
dignidad es un valor reconocido, pero que sólo se concreta
individualmente. La vida de cada cual pertenece a cada cual, y,
desde un punto de vista jurídico, debe ser superada la ficticia
confrontación entre derecho a la vida y derecho a la libertad. La
vida es un derecho, pero no un deber. La reciente ley de Holanda,
las iniciativas en diferentes comunidades autónomas de España sobre
'voluntades anticipadas', todo apunta en una misma dirección: es
hora de conceder al ser humano la plena posesión de su destino.
© Copyright DIARIO EL PAIS, S.L.
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